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El 9 de abril de 2018, el Papa publicó como la tercera exhortación de su pontificado “La alegría y el gozo” (Gaudate et Exsustate). Se trata de un texto escrito de su propia mano sobre el llamado a la santidad. Antoine Sondag, el 10 de abril, hizo un resumen de esta exhortación y un comentario breve sobre ella[1], todo lo cual traduzco al español. La lectura de este preciso aporte de Antoine nos anima ciertamente a leer toda la exhortación dirigida a “aquellos que buscan la felicidad “

La alegría y el gozo: todos llamados a la santidad!

Este es un texto fuerte e iluminador para todos aquellos que buscan la felicidad. Después de la alegría de evangelizar Evangelii Gaudium  y de la Alegría del amor Amoris Laetitia,  La alegría y el gozo es un verdadero pequeño tratado de vida espiritual accesible y estimulante para ayudarnos a vivir concretamente el evangelio en la vida cotidiana. Por medio de este texto denso y bastante breve, que se lee fácilmente el Papa Francisco quiere hacer resonar en nosotros de manera fuerte el llamado a la santidad que  es la vocación de todos los bautizados sin excepción, por qué “la santidad es el más hermoso rostro de la Iglesia” (§9) pero sobre todo ella es el camino de vida  que el señor quiere ofrecernos (§1).

En este texto, el Papa quiere hacer resonar en nosotros de manera fuerte  el llamado a la santidad en la línea del Concilio Vaticano II, no como un ideal inaccesible y desencarnado, sino como un camino muy concreto y encarnado, aquel que invita a avanzar,  a arriesgar siempre un paso más, afrontando la complejidad de la realidad en el corazón del mundo tal como es con sus desafíos y sus oportunidades. En resumen, la santidad presentada aquí en un lenguaje ciertamente contemporáneo, pero en una dinámica profundamente enraizada en la tradición espiritual y la mística  ignaciana tan querida por el Papa Francisco, es simplemente el arte de vivir en cristiano día a día, con y para los otros, es decir el arte de los pequeños gestos para amar y servir a Dios amando y sirviendo a los demás en todos los aspectos de nuestra vida.

Capítulo primero. El  llamado universal a la santidad.

Buena noticia: “para ser santo no es necesario ser obispo, sacerdote, religioso o religiosa” (§14)! Nosotros estamos todos llamados a ser santos sea cual sea nuestra situación, si dejamos la gracia de nuestro bautismo dar frutos, comenzando por los laicos que constituyen la gran mayoría de este pueblo de Dios conducido por el Espíritu!. Porque “para un cristiano no es posible pensar su propia misión en la tierra sin concebirla como un camino de santidad” (§ 19).

A través de los cinco capítulos de este texto, lleno de múltiples referencias y ejemplos, el Papa Francisco nos invita a acoger la santidad como un don, una gracia que impregna nuestra humanidad para desplegarla transformándonos. La santidad no es un ideal inalcanzable, ella no está reservada a una élite! Ella es para todos y para cada uno de nosotros cuando osamos acoger la novedad de Dios y discernir sin miedo y en libertad nuestro camino singular para ser una misión sobre esta tierra. Pero atención, la santidad no es un camino fácil y confortable, sin obstáculos porque todos estamos confrontados al misterio del mal. La gracia no suprime la naturaleza, nuestros seres limitados  son confrontados a múltiples tentaciones que el Papa Francisco describe con mucho realismo. En resumen “la vida cristiana es un combate permanente” es bueno tener en cuenta las maniobras del enemigo que quiere impedirnos vivir ese cristianismo integral.

Capítulo segundo. Dos desviaciones

El capítulo segundo describe de manera muy realista esos “dos enemigos sutiles de la santidad” que son el gnosticismo y el pelagianismo. Es decir, en el primer caso, la tentación de reducir el cristianismo a una ideología, encerrándolo en un saber y en razonamientos desencarnados que no dejan lugar al misterio. El Papa denuncia  el riesgo bien conocido del clericalismo elitista de aquellos que se consideran superiores, colocándose sutilmente lejos del pueblo y negando la pluralidad de interpretaciones y la multiplicidad de situaciones. En el segundo caso, el pelagianismo, la tentación de acceder a la santidad por un voluntarismo perfeccionista se apoya sobre sus propias fuerzas y no reconoce sus límites. Al contrario el camino de la gracia es aquel del reconocimiento humilde de sus propios límites para poner toda su confianza en Dios, recibiendo todo su ser de un Otro como un don.

 Capítulo 3 meditación sobre las bienaventuranzas

 El capítulo 3 nos ofrece una bella meditación sobre las bienaventuranzas que son “como la carta de identidad del cristiano”; Retendremos en particular el final de cada comentario de estas ocho bienaventuranzas (Lucas 12n 16-21) en los párrafos 71 a 94:

“Reaccionar con humilde dulzura, esa es la santidad!”.

 “Saber llorar con los otros,  esa es la santidad!”.

 “Tener hambre y sed de Justicia, buscar la Justicia,  esa es la santidad!”.

 “Mirar y actuar con misericordia, esto es la santidad!”.

“Guardar el corazón puro de todo aquello que ensucia el amor,  esto es santidad!”.

 “Sembrar la paz alrededor de nosotros, esto es la santidad”.

 “Aceptar cada día el camino del Evangelio aunque cree problemas, eso es santidad!”.

Todavía más, “el gran criterio” sobre el cual nuestras vidas cristianas serán juzgadas es, como lo describe Mateo 25,31-46 “tuve hambre y me disteis de comer”;  porque la santidad implica reconocer la dignidad del otro y necesita nuestro compromiso por la transformación social. Es necesario relacionar la oración y la acción y servir sin vacilación a nuestro prójimo, porque “la misericordia es la clave de la puerta del cielo” (§ 105).

Capítulo cuatro: el estilo de Jesús

El capítulo cuatro presenta “algunas características de la santidad en el mundo actual” que constituyen “el estilo de Jesús”.

1/. El anclaje en Dios que nos da paciencia, valor y fuerza para persistir en un mundo cambiante.

2/ la alegría y el sentido del humor porque “el mal humor no es un signo de santidad!”.

3/ La audacia y el fervor que traducen ese término griego tan importante que es la parresia , marca del Espíritu Santo para evangelizar sin temor y con valor, osar cambiar para acoger la novedad de Dios dejándose desplazar para ir hacia lo desconocido, hasta las periferias. “Dios no tiene miedo! No hay miedo! El va siempre más allá de nuestros esquemas y no teme las periferias”. El Papa Francisco recuerda aquí cuanto “la Iglesia tiene necesidad de misioneros apasionados, devorados por el entusiasmo de transmitir la verdadera vida!” (§ 131) pero subraya también que el camino de la misión, de la santidad no se hace jamás solo sino siempre en comunidad, que es verdaderamente el lugar del aprendizaje del amor. Sigue todo un  desarrollo sobre la importancia de la oración en sus diferentes modalidades de expresión.

Capítulo 5: el combate espiritual y el discernimiento.

Finalmente el capítulo 5 está consagrado al “combate, vigilancia y discernimiento” porque “nuestro camino hacia la santidad es también una lucha constante” (§ 162). “La vida cristiana es un combate permanente. Es necesaria la fuerza y el coraje para resistir a las tentaciones del diablo y anunciar el Evangelio. Pero también la vigilancia para resistir la corrupción espiritual que nos hace salir de un camino de progreso. La maduración espiritual y el crecimiento del amor son los mejores contrapesos al mal” (§169). Sigue una parte importante sobre el discernimiento que es “un don a pedir”

«un instrumento para mejor servir al señor” y “necesidad imperiosa” en el mundo actual, sobre todo para los jóvenes. “Hoy, la aptitud para el  discernimiento es de nuevo particularmente necesaria. Para todo el mundo y especialmente para los jóvenes expuestos al zapping y a las múltiples posibilidades de escogencias”. Comprendemos aún más por que el Papa Francisco ha escogido como tema del próximo sínodo de los obispos “los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. Ese discernimiento demanda paciencia y tiempo, él encuentra su origen en la “disponibilidad a escuchar el señor, a los otros, a la realidad misma que nos interpela siempre de manera nueva” (§ 172)… (…)…

 [1] le 10 avril 2018

 Traduzco de http://mission-universelle.catholique.fr/…/297817-la-joie-…/; también fue publicado por el MIIC-PAX ROMANA y por el  Sr Nathalie Becquart en la página web  del Servicio Nacional para la evangélización de jóvenes y  las vocaciones , del cual es su director y a quien Antoine dirige los breves comentarios y notas que constituyen la segunda parte de esta traducción al español.