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Ser cristiano en el siglo XXI

 El siglo XXI nos sitúa en un contexto distinto, respecto al pasado, en cuanto a la presencia de la Iglesia católica en el espacio público del pensamiento. En este contexto de debilidad de la cultura religiosa en nuestra sociedad creemos firmemente que la propuesta cristiana es plenamente vigente. Y en el 25º aniversario de la fundación del Moviment de Professionals Catòlics de Barcelona, presentamos este manifiesto:

SOMOS

Una asociación de laicos y laicas cristianos que vive la fe desde el compromiso con las realidades profesionales, culturales, sociales y políticas de nuestro alrededor. Como cristianos, la opción por los más pobres nos lleva a estar preocupados políticamente, comprometidos socialmente, arraigados culturalmente, sensibilizados espiritualmente y conectados globalmente.

 

VIVIMOS

Este compromiso con humildad, caminando junto a nuestros hermanos, creyentes o no, de los que aprendemos constantemente.

APORTAMOS

La voluntad de ejercer de forma ética y responsable nuestras profesiones. Desde el mundo de la sanidad, la educación, la ciencia, la técnica, el derecho, la cultura, intentamos, a pesar de nuestras limitaciones, ejercer nuestra profesión de forma honesta y comprometida.

PARTICIPAMOS

En entidades y organismos que trabajan para la cohesión, la educación, la solidaridad, la cultura, como las organizaciones para el desarrollo, por la paz, por el cuarto mundo, asociaciones de madres y padres, consejos escolares, cooperativas, etc.

DENUNCIAMOS

Que hay muchas personas que sufren condiciones de vida precarias, en un contexto de retroceso de un bienestar que tanto costó conseguir. Denunciamos una cultura que crea excluidos, sin voz ni derechos; excluidos de nuestras mismas sociedades o de otros continentes que ven como Europa construye muros y el Mediterráneo se convierte en la tumba de todos sus sueños. Denunciamos un modelo económico que genera pobreza, desigualdad y destrucción medioambiental.

RECONOCEMOS

El trabajo ingente que hacen muchas organizaciones de la Iglesia para hacer frente a la crisis, la pobreza y la exclusión. ¿Dónde estaríamos sin el esfuerzo y el trabajo diario de entidades como Cáritas, Arrels, Manos Unidas, MigraStudium, Justícia i Pau y tantos otros? Reivindicamos el valor de trabajo político, en el sentido más amplio del término, que hacen muchas de estas entidades junto con otras no eclesiales, como medio para combatir las injusticias y defender los derechos y la dignidad de las personas.

COMPARTIMOS

Nuestras ilusiones, las esperanzas, los sufrimientos, en pequeños grupos que nos ayudan a valorar nuestra propia vida; grupos abiertos donde compartir la fe para crecer humana y espiritualmente, grupos donde sentirse escuchado, acogido, consolado ante las pérdidas y valorado más allá de los criterios de éxito profesional, económico o social. Grupos que forman un movimiento que ofrecen espacios de formación, de oración y de reflexión conjuntamente con los movimientos hermanos de la pastoral obrera, de pueblos y comarcas, de jóvenes y adultos y de profesionales cristianos de otras diócesis y de otros países.

QUEREMOS

Vivir nuestra fe enla Iglesia, entendida como comunión y pueblo de Dios, enviada como semilla al mundo en cada momento histórico, capaz de dialogar con la sociedad que vive un proceso de cambio constante.

APOSTAMOS

Por la familia, porque no es fácil vivir juntos, porque los roles tradicionales de padres e hijos, de hombres y mujeres, han cambiado y a veces nos cuesta encontrar la manera de ser felices; y a pesar de ello, creemos en este espacio de conflicto y de amor, de ayuda y de apoyo, que permite a todos crecer y convertirse en quien quiera ser, en libertad, con respeto y con amor.

BUSCAMOS

Espacios de oración y de silencio, donde el ruido, el bullicio del ritmo de vida frenético a que estamos acostumbrados, den lugar a la calma, a la meditación, a la contemplación, a la vivencia de la dimensión trascendente del ser humano.

INTUIMOS

En medio de nuestras comunidades, tras el rostro del compañero de trabajo, del amigo, del enemigo, del que sufre, de la visión de la naturaleza inalcanzable, de la belleza del arte, de la muerte dura e ineludible; intuimos una Presencia de infinitud, el misterio de un Dios compasivo que es amor y que nos insta a avanzar, que nos da coraje y esperanza en que aquello que todavía no es, pueda llegar a ser.

CREEMOS

En el hecho, inaudito e inesperado, que este Dios se ha hecho persona, en Jesús de Nazaret. Con El, que nos ha dado una luz y una orientación decisivas para nuestras vidas, podemos mantener una relación personal que nos llena de alegría y que queremos comunicar a los demás, para que también la puedan compartir.

CELEBRAMOS

Que hace 25 años un grupo de jóvenes profesionales impulsó la creación de este movimiento y vivimos con agradecimiento que aquella experiencia continúe viva. Somos jóvenes como movimiento, pero venimos de una tradición de más de 2.000 años de Iglesia con sus riquezas y sus miserias. Tenemos un pasado pero sobretodo queremos tener un futuro.

IMAGINAMOS

Este futuro con esperanza, con voluntad de caminar juntos con cristianos, no creyentes y personas de otras religiones, para hacer de nuestras ciudades y pueblos un lugar más digno para vivir.

Y por todo ello,

INVITAMOS

A todo aquel que quiera descubrir esta propuesta a acercarse con curiosidad a nuestro movimiento o cualquier otro, o bien asociación, parroquia o monasterio abierto y acogedor.

Y DESEAMOS

Dejar nuestras comodidades, ser una Iglesia con las puertas abiertas y vivir de forma creativa y con alegría aquello a lo que el Evangelio nos invita: “Reconocer a Dios en los demás y salir de nosotros mismos para buscar el bien de todos.

Este es nuestro deseo en este vigésimo quinto aniversario.

Barcelona, 7 de noviembre de 2015